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Las
vitaminas son sustancias necesarias para la salud y
la belleza. La palabra "vitamina" deriva de
"amina vital", o sustancia esencial para la
vida. Se les dio este nombre antes de ser descubiertas,
cuando las investigaciones demostraron que había
sustancias necesarias para la producción de enzimas,
que a su vez se requerían para mantener al cuerpo
funcionando saludablemente.
Con algunas excepciones,
el cuerpo humano no produce vitaminas. La principal
fuente de vitaminas son las plantas, que las producen
a partir de sustancias elementales que encuentran en
la tierra y el aire. El que el cuerpo no produzca vitaminas
tiene una ventaja: simplifica el funcionamiento de las
células, ahorrando energía y recursos
que se pueden usar en otras actividades metabólicas.
Pero como no se producen en el cuerpo, para mantener
la salud deben ser absorbidas por medio de los alimentos
y de ser necesario en complementos vitamínicos.
Se requieren
trece tipos de vitaminas para mantener la salud. De
entre estas, cuatro ayudan a conservar la piel tersa
y sana. Estas son las vitaminas A, E, C y B5.
La vitamina A, también
llamada beta carotina, no es producida por el cuerpo.
Esta vitamina ayuda a las células a dividirse,
por lo que es imporante para la regeneración
de tejidos, como la piel, suavizando las líneas
de expresión, reparando daños causados
por la luz solar y evitando la resequedad. Entre los
alimentos que contienen vitamina A están la leche
y sus derivados, la yema de los huevos, las frutas,
las verduras, especialmente las zanahorias, y el aceite
de hígado de pescado.
La vitamina
E o tocoferol ayuda a mantener la estructura de las
células. Se añade con frecuencia a productos
de belleza por su capacidad de mejorar la elasticidad
de la piel y combatir inflamaciones, pues ayuda a mantener
un buen riego sanguíneo en la piel. Regula la
presencia de radicales libres que pueden causar daños
en la piel. Además es útil para reducir
el tamaño de las cicatrices. Los aceites vegetales,
los cereales (sobre todo el germen de trigo), la lechuga,
la yema de huevo, la margarina y las legumbres contienen
vitamina E.
El ácido ascórbico,
mejor conocido como vitamina C, es importante para la
producción del colágeno. Esta vitamina
no sólo permite mantener la elasticidad de la
piel, sino que también reduce las manchas pequeñas
y a mantener el color natural de la piel. Funciona como
un potente antioxidante. Frutas como las naranjas, los
limones y los tomates, además de varios vegetales
verdes, son fuente de vitamina C.
El pantenol
(Provitamina B5) es convertido en la piel en ácido
pantoténico (vitamina B5), que a su vez regula
el metabolismo de las grasas, las proteínas y
carbohidratos para obtener energía. Es un constituyente
importante del cabello sano, le da espesor, repara los
daños y reduce la formación de puntas
abiertas. Además ayuda a la producción
de vitamina D, necesaria en el mantenimiento de huesos
y dientes. El pantenol ayuda a que el cuerpo asimile
y utilice las otras vitaminas, y además aumenta
la resistencia del cuerpo a los estragos causados por
el estrés. En la piel el pantenol ayuda a la
regeneración de los tejidos y mantiene un adecuado
nivel de humedad en las capas inferiores, con lo que
la piel se siente fresca y saludable. También
tiene un efecto antiinflamatorio. El pantenol puede
obtenerse con el consumo de carnes, hígado, yema
de huevo, nueces, papa y pan integral, entre otros alimentos.
Una dieta balanceada provee
una cantidad adecuada de las vitaminas que necesitamos
para mantener la salud y para mejorar nuestra belleza.
No se recomienda el consumo excesivo de suplementos
vitamínicos, a no ser por prescripción
médica. Un exceso de vitaminas puede producir
resultados negativos, tanto para el buen aspecto de
la piel como para la salud en general. Muchos productos
cosméticos incluyen vitaminas, y con ellos se
puede mantener la piel y el cabello sanos y hermosos,
utilizados de la forma correcta.
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